El internet es un recurso esencial para que jóvenes y adultos accedan a información, exploren comunidades y se descubran a sí mismos, tanto dentro de sus países como a través de los continentes. Sin embargo, gobiernos de todo el mundo siguen presentando e implementando leyes que exigen a todos los usuarios de internet verificar su edad antes de acceder al espacio digital. En algunos casos, los políticos están yendo más allá, planteando propuestas para prohibir por completo las redes sociales a los usuarios más jóvenes.
A finales de 2025, el gobierno de Australia puso en marcha la primera prohibición total para que los usuarios menores de 16 años tengan cuentas en redes sociales. Bajo este régimen generalizado, las plataformas están obligadas a implementar herramientas de verificación de edad para bloquear a los menores de 16 años, demostrar que han tomado “medidas razonables” para desactivar las cuentas utilizadas por estos y evitar la creación de nuevas cuentas, bajo pena de enfrentar multas de hasta 49.5 millones de dólares australianos (32 millones de dólares estadounidenses). Las 10 plataformas prohibidas —Instagram, Facebook, Threads, Snapchat, YouTube, TikTok, Kick, Reddit, Twitch y X— han manifestado que acatarán la legislación, lo que provocó que los jóvenes perdieran el acceso a sus cuentas de la noche a la mañana. Reddit se encuentra impugnando actualmente la ley ante los tribunales australianos por motivos constitucionales. Una investigación reciente señala cómo la prohibición está impidiendo que los adolescentes accedan a las noticias en el país.
In el Reino Unido, a mediados de 2025 entraron en vigor normas bajo la Ley de Seguridad en Línea (Online Safety Act) que exigen a todos los servicios en línea disponibles en el país evaluar si alojan contenido considerado perjudicial para los niños; de ser así, estos servicios deben implementar controles de edad para evitar que los menores accedan a dicho contenido. Los servicios en línea también están obligados a modificar sus algoritmos y sistemas de moderación para garantizar que el contenido definido como perjudicial, como las imágenes violentas, no se muestre a los jóvenes.
Este enfoque es temerario e imprudente, y ya hemos visto cómo causa un mayor daño a los mismos jóvenes que pretende proteger. Las dificultades del Reino Unido por encontrar un método eficaz de verificación de edad nos demuestran que este no existe, y hemos pasado años instando a los políticos británicos a abandonar cualquier medida que obligue a las plataformas a recopilar datos o a eliminar las protecciones de privacidad sobre la identidad de los usuarios.
A principios de este año, la ministra de Asuntos Digitales y Comunicaciones de Indonesia, Meutya Hafid, anunció que a los usuarios menores de 16 años se les desactivarían sus cuentas en plataformas de “alto riesgo” a partir del 28 de marzo. Las plataformas sujetas a esta prohibición son YouTube, TikTok, Facebook, Instagram, Threads, X, Bigo Live y Roblox; Hafid destacó que esta política convertiría a Indonesia en “el primer país no occidental en retrasar el acceso de los niños a los espacios digitales según la edad”.
De manera similar, el gobierno de Malasia ha avanzado recientemente con planes para prohibir que los usuarios menores de 16 años tengan cuentas en plataformas de redes sociales que cuenten con al menos 8 millones de usuarios en Malasia, incluyendo Facebook, Instagram, TikTok y YouTube. Se ha indicado a los usuarios menores de 16 años que descarguen o transfieran sus datos de estas plataformas en un plazo de un mes antes de que se apliquen las restricciones. Las plataformas que no cumplan con la prohibición podrían enfrentarse a sanciones de hasta 2.5 millones de dólares estadounidenses.
En Latinoamérica, Brasil aprobó una nueva ley en 2025 estableciendo que los proveedores de productos y servicios de tecnología de la información dirigidos a niños y adolescentes, o que puedan ser accedidos por ellos, deben realizar controles de edad cuando sus productos y servicios presenten riesgos para los usuarios menores de edad. La reglamentación exige la verificación de edad para productos y servicios que no estén permitidos para niños y adolescentes de acuerdo con la legislación brasileña. Las tiendas de aplicaciones y los sistemas operativos están obligados a proporcionar indicadores de edad a otros proveedores.
Aunque la ley ya está en vigor, se espera el cumplimiento total de sus obligaciones para principios de 2027, tras la aprobación de normativas adicionales y un periodo de transición; la autoridad responsable de hacer cumplir la ley es la Autoridad Nacional de Protección de Datos de Brasil. La lista de preocupaciones respecto a la implementación de la ley incluye: el amplio alcance de los productos y servicios que podrían quedar bajo las obligaciones de control de edad, cómo estas obligaciones pueden afectar a los sistemas operativos no propietarios y a los proyectos de software libre, y qué tan eficaces serán las salvaguardas cruciales de protección de datos de la ley en un contexto de probables controles de edad generalizados para acceder a contenidos en línea.
Asimismo, la Unión Europea ha dado pasos importantes hacia la verificación de edad obligatoria, lo que podría socavar los derechos de privacidad, expresión y participación de todas las personas. Los políticos están promoviendo un enfoque para toda la UE mediante su “aplicación” de verificación de edad, la cual será totalmente interoperable con la Cartera de Identidad Digital. Aunque esta miniaplicación se ha anunciado como técnicamente lista para ser implementada “para el uso de los ciudadanos”, trae consigo su propio abanico de potenciales problemas de privacidad y seguridad, tales como identificadores a largo plazo (que podrían derivar en un rastreo) y la sobreexposición de información personal.
La Comisión Europea también respalda la verificación de edad en diversas iniciativas legislativas, desde propuestas que permitirían u obligarían a las empresas a escanear nuestras comunicaciones (“Chat Control”) hasta directrices no vinculantes de leyes vigentes, como la Ley de Servicios Digitales (DSA). El Parlamento Europeo también ha propuesto una edad mínima digital europea de 16 años para acceder a las redes sociales, una medida que coincide con el reciente respaldo público de la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, a medidas inspiradas en el modelo de Australia. A todas estas iniciativas, la EFF ha dado una respuesta constante: las medidas obligatorias de verificación de edad no son la vía correcta para proteger a los jóvenes.
Estas propuestas restringen los derechos fundamentales de los jóvenes a comunicarse entre sí y a acceder a la información. También obligan a todos los usuarios de internet, no solo a los menores de cierta edad, a cargar datos privados —como un escaneo facial o un pasaporte— para poder acceder a un sitio web o servicio. Al considerar el vasto alcance de los problemas de privacidad relacionados con la recopilación, el almacenamiento y el intercambio de esta información personal, los problemas de la verificación de edad para restringir la libertad de expresión se ven agravados por estos enfoques temerarios y perjudiciales.
El problema de la censura y la vigilancia va mucho más allá de las fronteras de internet. La EFF continúa evaluando el apoyo a desafíos legislativos y litigios que reconozcan cómo estas leyes vulneran los derechos de todos a la privacidad, la libre expresión y el debido proceso.











